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Palacio El Badi

Inspirado en la Alhambra de Granada, el «palacio del incomparable» fue erigido en 1578. Sus vestigios reflejan aún hoy en día su pasado esplendor.

 «No cejo en el intento de reconstruir esta obra maestra de la arquitectura árabe-andaluza. Imagínese: ¡360 estancias y apartamentos privados destinados a deslumbrar a cualquiera! El soberano saadí Ahmed El-Mansour lo mandó construir con los materiales más lujosos: ónix, oro y mármol de Italia, intercambiados por azúcar, kilo por kilo. Según los testimonios de los embajadores, el palacio era simplemente sublime. Al parecer Al-Mansour le preguntó un día a un bufón qué pensaba de su palacio. "Cuando sea demolido, ¡será un gran montón de piedras!", fue su premonitoria respuesta. El sucesor Moulay Ismaël efectivamente destruyó El Badi por celos, preservando únicamente las tumbas saadíes. Los materiales fueron reutilizados para construir la ciudad de Meknes. Desde entonces el palacio está habitado por las cigüeñas. Sus grandiosas ruinas y su maravilloso jardín acogen cada año el Festival Nacional de las Artes Populares».

Pilar, 33 años, arquitecta madrileña